LEYENDA DE KALDI
Leyenda de Kaldi
Como en toda buena leyenda, la realidad y la fantasía se mezclan, dando lugar, también, a diferentes versiones de la historia. La versión más extendida sitúa a Kaldi en el siglo IX, en la zona montañosa de Kaffa (Etiopía) con sus cabras. El pastor observó que el rebaño se comportaba de forma extraña, saltando y brincando, y tenían más energía después de ingerir unas curiosas bayas rojas de un arbusto que no conocía.
Algunas versiones de la leyenda del café cuentan que el mismo Kaldi decidió probar las bayas él mismo y descubrió en propia piel los efectos energizantes del café, que le mantuvieron despierto toda la noche. A partir de ahí, decidió llevar algunos de estos frutos a unos monjes de un monasterio próximo.
Si el café de Kaldi gustó a los monjes o no, depende de las diferentes versiones que existen sobre la leyenda. Pero sí coinciden en un hecho. Por azar, algunos de estos frutos del café que tenían los monjes fueron a parar al fuego. Así fue como descubrieron el embriagador aroma del café tostado con el que empezaron a elaborar una infusión que ayudaba a los monjes a mantenerse despiertos durante la oración de la noche.

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